Análisis de la Opinión Consultiva n.31 de la CIDH del 7 de agosto de 2025
Disertó en el aula virtual de la OM la investigadora Laura Pautassi
La doctora en Derecho e investigadora principal del CONICET Laura Pautassi analizó la reciente Opinión Consultiva 31 de 2025 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) durante una videoconferencia de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que contó con la participación de más de 700 integrantes de los poderes judiciales de todo el país.
Pautassi recordó que el 7 de agosto de 2025, de manera unánime, la CIDH reconoció el cuidado como un derecho autónomo, coronando veinte años de debate impulsado por la academia y el activismo feminista en América Latina. Explicó que el cuidado, históricamente asignado a las mujeres, incluye tareas esenciales directas e indirectas como el mantenimiento del hogar, la limpieza y las compras.
“La propuesta actual es construir sociedades de cuidado que contemplen la distribución de los cuidados y sus responsabilidades”, afirmó. Además, advirtió que la OC 31 impone a los estados la obligación de garantizar condiciones dignas para el cuidado, desmantelar la injusta división sexual del trabajo e impulsar un cambio cultural que promueva la corresponsabilidad social y familiar.
En esta línea, la CIDH definió claramente el derecho a cuidar, el derecho a ser cuidado y el reconocimiento al autocuidado.
La OC 31 se centra en tres ejes:
- El cuidado en el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho constitucional regional.
- El derecho al cuidado a la luz del derecho a la igualdad y la prohibición de discriminación.
- El derecho al cuidado y su interdependencia con los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.
“La CIDH no considera el cuidado como un nuevo derecho emergente, sino como un derecho que siempre ha estado presente en el sistema de derechos humanos”, explicó Pautassi. Añadió que, de manera solidaria, los cuidados deben distribuirse entre la persona, la familia, el Estado y las organizaciones sociales y comunitarias. En las familias, es esencial incorporar activamente a los varones como responsables directos del cuidado.