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Estadísticas
El Cuerpo Médico
Forense desarrolla varias bases de datos formuladas a partir
de los casos en los que interviene, ellas son: Autopsias;
Alcohol y Delito; Uso
indebido de Drogas; Praxis
Médica; Violencia
Sexual; Abuso
Sexual; Violación; Identificación
por ADN; Criterios de Terminalidad; Traumatismos; ADN
y Filiación; ADN y Delitos Sexuales; ADN y Homicidios;
ADN - Frecuencias Poblacionales; Baremos
Previsionales y Perfil Psiquiátrico en Delitos
Sexuales.
Se encuentra disponible
al público el informe elaborado por la Unidad de Identificación
por ADN del Cuerpo Médico Forense que condensa la experiencia
de diez años de labor en el área:
ADN
Y MEDICINA FORENSE - Diez años de Experiencia
En la Argentina, la tecnología
del ADN se aplicó inicialmente al estudio de la filiación,
reemplazando gradualmente a la basada en la caracterización
del Sistema Mayor de Histocompatibilidad (HLA). En Marzo de
1992, un atentado con explosivos destruyó la Embajada
de Israel en Buenos Aires. Desde ese momento comenzaron a
practicarse estudios de ADN destinados al reconocimiento de
cadáveres y/o restos humanos que no pudiesen ser identificados
por los métodos tradicionales, fundamentalmente por
la técnica dactiloscópica, de particular relevancia
en Argentina por la existencia de un archivo dactiloscópico
de alcance universal para todas las personas documentadas.
También a partir de ese año, la demanda de este
tipo de estudios se amplió, incluyendo casos de criminalística
en los cuales las características del material biológico
a investigar impusieron al método exigencias adicionales.
En la actualidad, el Cuerpo Médico Forense cuenta con
la prestación de cinco laboratorios especializados
contratados por la Justicia Nacional, a los que se les derivan
las muestras para su procesamiento.
En lo que va del período
iniciado en 1992 hasta el 31 de diciembre de 2001, la Unidad
de Identificación por ADN del Cuerpo Médico
Forense ha dictaminado sobre un total de 734 casos. Definimos
como "caso" todo aquel expediente judicial ingresado
al Cuerpo Médico en el cual se requirieron estudios
de ADN, sin importar la cantidad de análisis efectuados
o el tipo de material biológico analizado.
En esta cifra no se incluyen
ninguna de las aproximadamente 550 muestras provenientes de
las víctimas de desastres de masas que fueron recolectadas
en reiteradas oportunidades y para distintas etapas de análisis
de ADN, ni tampoco el promedio de 40 casos anuales cuya tramitación
no fue completada por razones procesales.
La petición de este tipo de estudios, tanto para filiaciones
como para criminalística, se vio incrementada notablemente
durante los últimos años, observándose
un progresivo aumento que se hizo particularmente evidente
a partir del año 1996. De acuerdo a nuestros registros
estadísticos, en el período 1992-1995 se peritaron
109 casos, con un promedio anual de 27. En los años
restantes (1996-2001) dicho promedio se incrementó
a 104 casos.
La mayor parte de ellos
(65%) pertenecía al ámbito penal, con franco
predominio de los delitos sexuales, seguidos por los homicidios.
Así lo evidencian las cifras que se presentan a continuación.
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CRIMINALISTICA
(1992-2001)
|
| TIPO DE DELITO |
NUMERO
|
PORCENTAJE |
| Homicidio |
78 |
16.4% |
| Delitos sexuales |
254 |
53.5% |
| Robo |
17 |
3.6% |
| Aborto |
4 |
0.8% |
| Lesiones |
7 |
1.5% |
| Muerte dudosa |
34 |
7.2% |
| Otros delitos |
81 |
17.1% |
| TOTAL |
475 |
100.0% |
En el ítem "otros
delitos" se incluyen casos de índole diversa,
siendo los de mayor frecuencia los referidos a supresión
de estado civil de personas, incidente tutelar, falsificación
de documento público, práctica médica
y sustracción de menores. Entre los de menor incidencia,
registran causas con requerimientos judiciales menos frecuentes
como la detección de material biológico humano
en elementos sanitarios descartados o la investigación
de la pertenencia de aquellas muestras de orina donde se había
certificado la presencia de drogas.
FUNDAMENTOS DEL METODO
El ADN es el componente
fundamental de los cromosomas y contiene la información
hereditaria requerida para transmitir, de padres a hijos,
similitudes y diferencias. El número de cromosomas
de la especie humana es de 46, los cuales se agrupan en 23
pares: 22 de ellos llamados "pares autosómicos"
no presentan diferencias de acuerdo al sexo; el restante,
el par 23, "par sexual", tiene características
diferentes determinadas por cada uno de los sexos. Los 23
pares de cromosomas están contenidos en el interior
del núcleo celular.
Si bien existen genes
(los genes son trayectos de ADN localizados en determinadas
zonas de los cromosomas) que transmiten familiarmente caracteres
evidenciables, otros no lo hacen. Aquellas áreas de
ADN que no transmiten información para características
hereditarias detectables, pueden organizarse como "secuencias
repetitivas", que son pequeños fragmentos de ADN
de idéntica composición que se repiten varias
veces. Las técnicas de identificación por ADN
nuclear se apoyan en esta propiedad de ese ADN que consiste
en repetirse en determinadas zonas de los cromosomas.
El ADN posee igual estructura,
y por ende las mismas secuencias repetitivas en todas las
células presentes en el organismo.
El análisis del
ADN con fines de identificación implica el empleo de
técnicas de laboratorio que utilizan diversos "marcadores"
o "sistemas", los que podrían definirse conceptualmente
como instrumentos que investigan esos fragmentos de ADN en
los cuales se instalan las secuencias repetitivas aludidas.
Los resultados que se logran de este análisis de diversas
áreas de ADN configuran, en conjunto, el perfil genético
propio de cada individuo.
El perfil genético,
así definido, tiene una capacidad discriminativa de
gran potencia para diferenciar personas. Es esa cualidad del
método, que le permite discriminar con altos grados
de certeza, la que explica la denominación de "huellas
digitales genéticas" o "fingerprints"
de la literatura anglosajona, que suele utilizarse para designar
este sistema de identificación.
La irrupción de
esta metodología en la ciencia forense representó
un avance de particularísima importancia tanto por
su potencial grado de certeza a la hora de discriminar como
por su aplicación a prácticamente cualquier
tipo de rastro biológico.
En el ámbito de
la criminalística su utilización permite el
análisis de ADN en material biológico de cualquier
tipo y presente en pequeñas cantidades en la evidencia,
lo que incrementa notablemente la información brindada
por la muestra para la clarificación del hecho delictivo.
Es así posible determinar el perfil genético
de un individuo a través de manchas de sangre o semen,
de material recolectado por hisopados, de pelos, de muestras
de saliva (aún las obtenidas de colillas de cigarrillos),
de material cadavérico en distintos estados de transformación
y de fragmentos de tejidos, incluso pequeños, como
restos de piel adheridos a las uñas.
El hallazgo de patrones
genéticos en estos rastros biológicos y su comparación
con los perfiles de las personas involucradas, hacen posible
establecer una concordancia (si los perfiles coinciden) o
descartarla (si los mismos difieren) y de este modo señalar
o excluir a los involucrados como fuente de la muestras, con
un elevado grado de certeza.
Los dictámenes
de filiación también se vieron beneficiados
por la altísima precisión que puede brindar
su aplicación al estudio de vínculos biológicos.
Por otra parte, a diferencia de los métodos que la
precedieron, puede aplicarse a la investigación de
parentesco en cadáveres y restos humanos.
Otra de las cualidades
de este método que reviste singular importancia forense
es su capacidad de generar resultados en material biológico
degradado por diversos factores, entre los que cabe mencionar,
por su frecuencia, los fenómenos de transformación
cadavérica y los procesos de desnaturalización
como el provocado por la acción del fuego.
Aunque la mayor fuente
de ADN es el núcleo celular, algunas formaciones celulares
extranucleares, como las denominadas mitocondrias, poseen
ADN. Este ADN mitocondiral que solo se hereda por vía
materna, representa una alternativa más para la identificación
forense en circunstancias especiales.
Las características
que hemos reseñado, amplían notablemente las
posibilidades de la tipificación de ADN como herramienta
de identificación en todo tipo de casuística
judicial. En determinadas circunstancias es el único
o último recurso identificatorio que puede proporcionar
algún resultado, especialmente frente a restos humanos
muy fragmentados y muestras biológicas escasas y/o
deteriorada[...]
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INFORME COMPLETO
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